Sé que existes. Que estás allí, en algún lugar, esperándome. Pero no te preocupes, nos acabaremos encontrando. Al fin y al cabo, no sabes quien soy.

CVL

domingo, 5 de marzo de 2017




A veces nos olvidamos.


Cuando realmente quieres hacer algo, lo haces. Todo lo demás son cuentos de rosa (o que no lo quieres tanto como crees).










jueves, 9 de febrero de 2017



No lo creo todavía, 
estás llegando a mi lado y la noche
es un puñado de estrellas y de alegría.
Palpo, gusto, escucho y veo tu rostro,
tu paso largo, tus manos
y sin embargo, todavía no lo creo.
Tu regreso tiene tanto que ver 
contigo y conmigo, 
que por cábala lo digo y por dudas lo canto.
Nadie nunca te remplaza y las cosas más triviales
se vuelven fundamentales 
porque estás llegando a casa.
Sin embargo, todavía dudo de esta buena suerte
porque el cielo de tenerte
me parece fantasía.
Pero venís y es seguro,
y venís con tu mirada
y por eso tu llegada hace mágico el futuro.
Y aunque no siempre he entendido 
mis culpas y mis fracasos, 
en cambio sé que en tus brazos 
el mundo tiene sentido.
Y si beso la osadía y el misterio de tus labios,
no habrá dudas ni resabios, 
te querré más, todavía.


Mario Benedetti



miércoles, 18 de enero de 2017






NADA MÁS HORRIBLE QUE EXTRAÑAR A LA PERSONA QUE TIENES DELANTE



sábado, 31 de diciembre de 2016




Otro año más al que hay que despedir. En este caso, digo adiós a un año que me ha traído muy valiosas lecciones, porque si por algo destacan los malos momentos es por el aprendizaje que te proporcionan. La persona que empezó el año no se parece a la persona que lo acaba, ni tampoco sus emociones, ni tampoco su forma de gestionarlas, pero desde luego si que se mantienen las mismas metas que a fin de cuentas son las que nos mantienen vivos. Sí, por supuesto que ahora soy una persona mucho más fría, pero también me considero capaz de relativizar mucho más lo que me viene, cosa que jamás he sabido hacer y que considero tiene una gran relevancia para enfrentarte a lo que nos va llegando. Por desgracia, ha sido un año cargado de un sentimiento que supera con creces a otros muchos, la decepción. Los que considerabas en un alto puesto ya no están en la misma altitud en la escala que es mi vida, pero por otra parte quizá es que no debían seguir estando ahí. Desde luego que este año ha estado marcado, como dice un gran amigo, por imposiciones, por compromisos, por el "tengo que" que tanto me persigue y pocas veces por el "quiero" que más debería aplicarme. Sin embargo, las circunstancias, y las condiciones que a veces nos imponemos a nosotros mismos por nuestras propias ataduras nos hacen pensar más de la cuenta. Si hay una cosa de este 2016 que me llevo para siempre es la experiencia de haber podido acercarme a diferentes culturas y de vivir un sueño tan bonito como fue Brighton, de la mano de la mejor compañera de viajes que por ahora he conocido. Propuestas para este 2017, la verdad que pocas, mantener lo que más quiero conmigo y no pensar tanto antes de actuar, dejar de ser un pez en pecera que mira desde dentro lo que hay a su alrededor... ¡Aventurarme de una vez a descubrirlo!
Desde luego que mañana seremos los mismos, pero quizá con un poquito más de ilusión que tanta falta hace a veces.




miércoles, 19 de octubre de 2016




Pues si no sabes hacer algo aprende. No te conformes, no te acostumbres a fallar. Que si algo te supera aprende a ser más listo. Que si una situación es complicada aprende a salir de ella y no digas “no sé como”. Claro que no sabemos como hacerlo, por eso no debemos resignarnos, por eso debemos aprender a hacerlo aunque nos cueste un millón de intentos y desesperación. Porque llegará un momento que si se podrá, y solo llegara ese dia si nos proponemos que llegue, (y desde luego si previamente nos hemos equivocado demasiadas veces). Nada llega a nosotros si no vamos a buscarlo. Y por supuesto que tomar un camino significa renunciar a otro. Y por supuesto que la incertidumbre asusta pero si no nos enseñamos ya que es posible nadie lo hará por nosotros. No te digas a ti mismo que no sabes, que no puedes, que tienes que “aprender a cambiar”. Cambia. Hoy, ahora, sin previo aviso porque no tienes que avisar a nadie. Y si tu cabeza te lo impide mandala a la mierda porque se equivoca. Porque si algo te crea frustración no es bueno. Y no nos pongamos a hacer demagogia sobre la ambigüedad, sobre que a parte de frustración te ofrece profunda alegría. Si te provoca malos momentos, si no llega jamás a un apogeo extremo, aprende a decir basta. Porque merecemos plenitud, merecemos algo mejor que la mierda que te estará viniendo a la cabeza que llevas arrastrando mientras lees esto. Porque todos cargamos un lastre, pero no consientas que ese lastre pases a ser tu mismo. Aprende a frenar cuando ya hubo suficiente. Aprende a que quizá tu forma de actuar hasta ahora no es que fuera equivocada, sino que no era la mejor. Valemos demasiado como para olvidar eso, nadie debería tener el privilegio de hacernos sentir menos que nada. Porque la culpa no es de ese alguien, sino de nosotros mismos por consentirlo. Se puede ser mejor, se puede conseguir algo mejor que lo que tenemos, y merecemos lo mismo que entregamos, nunca una cuarta parte. Asi que deja ir y deja venir, que si alguien quiere salir por la puerta ya nos ha demostrado que no es digno de entrar por ella. Merecemos que llamen más a nuestro timbre sin haber avisado. Dejemos de esperar que pase lo imposible, dejemos de creer que a la siguiente si que funcionara que si que mejorara, porque no será así. Porque algunos estamos hechos para ir a buscar y otros para que nos busquen. Pero recuerda algo, muchas veces el cazador se equivocó de presa, y acabó siendo el cazador cazado.



martes, 6 de septiembre de 2016

miércoles, 17 de agosto de 2016



Estancamiento emocional.

¿Debemos consentir que nuestra vida quede marcada más por el verbo tengo que por el verbo quiero? ¿Apreciamos realmente que cada día que vivimos nunca se nos dará de vuelta? ¿Necesitamos que sea el resto el que nos marque el camino a seguir? Hasta que punto debemos reprimir nuestros deseos y cuando deberíamos permitir que nuestros más ocultos impulsos sean los que salgan de su pequeña madriguera? ¿Es posible cambiar de idea de forma continua?
Me paro a pensar en todas estás preguntas que rondan por mi cabeza y por más que razono, solo consigo respuestas ambiguas. Quizá todo depende de cómo se mire, quizá sea nuestra jodida cabeza la que nos marque un NO, cuando en el fondo por dentro sabemos que Sí, o simplemente no sabemos directamente que es lo que realmente queremos. Pero realmente puede que esa no sea la cuestión. Puede que la cuestión sea más profunda si cabe. Y entonces me paro a discutir conmigo misma si merece más la pena una vida en la que todo podría ser maravilloso pero sigues encerrado en una cadena perpetua, por que esa maravilla llegue a marchitarse.



¿Cadena perpetua o libertad condicional?

Más de una vez he oído que hasta la máquina más perfecta, mejor confeccionada y construida, con una eficiencia inmejorable y un rendimiento deseable, aún está marcada por un diminuto margen de error. Y sin embargo esa imperfección oculta en la idea de que cualquier minimo error resulta impensable, parece invisible. No se piensa en la posibilidad de que un Macbook llegue a tener un virus, ¿pero como? Si es un ordenador de la más alta calidad (pero con posibilidad de fallos) No se piensa en que un avión pueda llegar a fallar a mitad de un vuelo, ¿pero como? Si es el medio de transporte más seguro (pero con posibilidad de trágicos fallos).  Y que máquina es más imperfecta que el ser humano, y sin embargo que poco parece que se nos permita que fallemos. Tenemos un alto margen de error y parece que debemos vivir más mecanizados que ser nuestra esencia más pura, humanos… Y es que antes de habernos equivocado ya estamos pensando hasta en la más pequeña consecuencia de nuestra equivocación. Vivimos más en nuestro puto futuro, que en el presente que ahora mismo estamos viviendo. Pensamos más en lo que podemos llegar a fracasar que en los triunfos que en este mismo instante ya tenemos en el bolsillo. Y por no hablar del pasado… Ese hijo de puta que ya no solo influye en tu presente sino también en tus expectativas y planes futuros. Nos lo tomamos como un circulo vicioso: Pasado de mierda, presente de mierda, futuro de mierda. Consentimos a nuestro pasado que nos encierre en una cadena perpetua en la que ningún riesgo nuevo parece posible porque debemos pagar la larga pena que nosotros mismos nos hemos impuesto por un antiguo error que nos persigue y que provocó que nos encerraran. Encierra nuestras emociones y lo peor de todo nosotros creemos que es un castigo merecido. Creemos merecer el uniforme de preso emocional, ya que “soy responsable de mis actos”. Y así pasa, que podemos consentir permanecer en una vida que más que vida es una cárcel en la que todo debe pensarse antes de llevarse a cabo. Ya pagamos nuestros errores con bastantes intereses como para hacer de la agonía una forma de vida. Pero no nos volvamos locos y pensemos que cualquier deseo temporal debe guiarnos hacia la incertidumbre. No pensemos que es mejor vivir sin límites que cohibido. Y ahí esta el quid de la cuestión. Encontrar esa maldita balanza que mida cuando un riesgo merece correrse y cuando no. Saber cuando hay que callarse y cuando no deberíamos parar de gritar. Encontrar lo que muchos presos ansían pero nadie sabe donde buscarlo.


La libertad condicional.



lunes, 25 de julio de 2016