Sé que existes. Que estás allí, en algún lugar, esperándome. Pero no te preocupes, nos acabaremos encontrando. Al fin y al cabo, no sabes quien soy.

CVL

lunes, 5 de marzo de 2018



Hasta que punto el cariño por otro es un justificante válido para dejar al margen el cariño hacia ti mismo.
Para olvidar lo que tu quieres. Lo que tu necesitas.
Donde se coloca ese punto en el que tu presente, pasa a ser tu pasado.
En el que las despedidas ya no son despedidas, en el que los ojos ya no se miran, sino que se recuerdan.



domingo, 14 de enero de 2018




No me hables de justicia, cuando he visto pasar los días sin el cobijo de tu hombro. 
No me hables de castigo, cuando llevo a la espalda el saco de tus recuerdos.
No me hables de conformismo, cuando he olvidado el número de cartas escritas sin remitente, a falta de destino.
No me hables de soledad, cuando nunca se está solo, pero solo me levanto cuando lo hago sin ti.
No me hables. 


Hace más ruido tu silencio. Tu calma y mi agonía.




domingo, 31 de diciembre de 2017



Extrañamente, acabo el año muy satisfecha con la mayoría de cosas importantes de mi vida y sólo pediría que se mantuviera así. Sin embargo, maldigo a mi mala suerte así que mejor, pediría que me de todas las fuerzas y la mejor actitud para enfrentarme a todos esos contratiempos, que aún desconocidos para mi, se irán sucediendo uno tras otro. Y benditos sean. Benditos por hacer de la vida algo emocionante pero sobre todo, como he aprendido en estos doce meses, algo imprevisible.


GRACIAS A LOS QUE SIEMPRE ESTÁIS AHÍ. INTENTARÉ NO FALLAROS.





lunes, 25 de diciembre de 2017


Yo no quiero ser lo que ellos quieren.

No quiero una mesa manchada de sonrisas falsas que acostumbran a salir tan solo cuando ellos quieren.
No quiero su cariño barato, con un valor tan ridículo que cabe en una habitación ridícula, llena de gente ridícula, atrofiando el verdadero significado del amor.
Me irrita demasiado pensar que soy el resultado de algo que otros han decidido que tenía que ser así.

Yo no quiero ser lo que ellos quieren.

No me digas cuando es el mejor momento para amar, porque siempre es el mejor momento.

No comercialices mis sentimientos de una manera tan ruin que para que sean reales, y peor aún sinceros, tengan que ir empaquetados por unas manos que han perdido la cuenta de cuantos...
No me digas que yo si soy digna de recibir y otros no. Porque sí, porque estoy en la parte buena y ellos en la mala, y eso me convierte en el que sale ganando.
Brindemos todos juntos, sin saber siquiera lo que nos perturba, lo que nos inquieta, lo que nos duele o nos excita, brindemos sin conocernos, porque es lo que se hace en estas fechas, porque únicamente compartimos sangre. Porque es lo que ellos quieren.

Mientras otros, que no han corrido la misma suerte, desearán ser quien no son. Porque es la otra cara de la moneda. En la que no hay brindis, ni copas, ni habitaciones ridículas en las que compartir nada ridículo.

Porque es lo que ellos quieren.

Otros, que la mayoría denominarían miserables, quizá no sepan ni de lo que hablo. No han tenido la gran suerte de vivirlo. Sí, eso es lo que nos llaman a nosotros, afortunados. Y claro que lo somos, pero no por esto, no por lo que nos han hecho creer.

Afortunada porque aún hay gente que me besa cuando quiere, que me quiere siempre, y que me sorprende... pero cada día.


Yo no quiero ser lo que ellos quieren.






viernes, 22 de diciembre de 2017

jueves, 23 de noviembre de 2017


Cuando pierdes a alguien no duele el pasado.
No te confundas.
Lo que duele es el futuro, todo aquello que quedó por hacer que ya nadie te va a devolver.


martes, 14 de noviembre de 2017



Y tengo que pedirme perdón a mi misma. 
Porque me he fallado.
Porque nunca pensé que me iba a faltar algo sobre lo que escribir.



viernes, 10 de noviembre de 2017



                Que lo que ganes, siempre,

                             valga más de lo que pierdas 



miércoles, 18 de octubre de 2017





Ni la ira. La ira se difumina, se controla. Al igual que se prende se apaga la mecha con la misma premura.
Ni la decepción. Amarga, pero caduca, se acaba con el tiempo y sólo queda el recuerdo de aquello que simplemente se fue.
Ni el orgullo. Más longevo, feroz, pero sólo es un estado de transición entre la tormenta y la calma.


La peligrosidad únicamente radica en la indiferencia.